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Entrevista con el poeta Eduardo Cerecedo

«…salen ríos, salen peces, salen los manglares que traes dentro»

El poeta Eduardo Cerecedo. Ilustración de Fernando García Álvarez.

Trópicos

Entrevista con el poeta Eduardo Cerecedo

Primera parte

Por Fernando García Álvarez

En entrevista exclusiva para terciopelonegro.mx el Vate Eduardo Cerecedo nos habla de su vida dedicada a las letras, de su vocación por la palabra, de su infancia, las primeras lecturas, el descubrimiento de la poesía en su natal Tecolutla y de su extraordinaria antología Trópicos I.

El reconocido escritor, crítico, profesor, editor y multipremiado poeta Eduardo Cerecedo nació en Tecolutla Veracruz en 1962. Es licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM donde también realizó la maestría en Letras mexicanas.

Antecedentes muy personales

Debo decir con orgullo que al maestro Cerecedo y a este escribidor nos une una ya vieja amistad de la que recuerdo con nostalgia su participación entusiasta y solidaria para el proyecto cultural Katiuska News en octubre de 1995 durante el ciclo de lecturas de poesía ¡¿No oyes ladrar los perros?! Llevado a cabo en el foro Efrén Rebolledo en el centro de Pachuca, Hgo. En aquella ocasión, acompañado de Juan Carlos H. Vera y Felipe Vázquez Badillo, presentaron las colecciones de poesía Ediciones Arlequín y Ediciones del 69. Los compañeros Alejandro y Moisés de la ENEP Acatlán participaron con sus guitarras en el recital.

Después de la presentación fuimos a mi casa a pasar una velada magnífica, donde a la sombra de un ron nicaragüense (bebida oficial de la casa), lo mismo escuchamos a Pearl Jam que a los Camarones de Chile, bailamos con los Caracas Boys y claro también hubo un duelo de guitarras y versos.

La presencia de Eduardo Cerecedo en Katiuska News, diciembre de 1995.

En esos, nuestros años maravillosos a través de la cultura y el arte hicimos patria a contracorriente de señores feudales e ideologías totalitarias enquistadas en el poder desde siempre y exhibidas a cabalidad por el levantamiento armado del ejército zapatista de liberación nacional en el estado de Chiapas en 1994, movimiento armado que cimbró desde sus carcomidos cimientos un sistema caduco y podrido hasta la médula.

Cito el contexto pues quiero resaltar la naturaleza de los actos que pueden dibujar con trazos más precisos la historia de nuestro distinguido poeta, al que sin más rodeos dejamos hablar a propósito de su antología Trópicos I.

…estoy muy contento con el libro que es un regalo que me da la vida. Una bella edición que trae su disco, en voz del autor una selección de poemas.

El creador se presenta advirtiendo su muy temprana inclinación a la literatura por influencia familiar y la cercanía con los libros en su vida cotidiana.

desde muy chico comencé con la lectura, yo leía desde siempre, mi hermano el mayor tenía en su morral un libro de poemas…

Recuerda que sus primeros libros fueron de Juan de Dios Pesa y Amado Nervo, y haberlos escuchado de las lecturas en voz alta que hacía su hermano mayor al terminar de comer:

yo les llevaba la comida, después de comer él se trepaba al tronco de una higuera y ahí empezaba a leer en voz alta los poemas de Amado Nervo y no sé a qué se deba pero el oído me fue guiando… 

Más tarde gracias al fácil acceso a los libros de algunos familiares se aproximó por gusto al estudio de la historia de la literatura, donde conoció a los poetas españoles incluso antes que los mexicanos:

La obra de Eduardo Cerecedo suma a la fecha 23 libros en los géneros de poesía, novela y cuento.

 Fue cuando empecé a llenarme de literatura sin saber que después yo elegiría este camino, el camino de la lectura y el camino de la escritura. Hoy tengo una carrera en la UNAM de Lengua y Literaturas Hispánicas y una maestría en Literatura mexicana, aunque yo siento que si no hubiese tenido la oportunidad de estudiar una carrera yo hubiese escrito desde siempre porque la necesidad es así. Después de tanto leer uno termina queriendo comunicar lo que uno trae, ese silencio lo rompes y empiezas en la hoja en blanco a trabajarlo.

 Siendo alumno en la facultad de filosofía y letras de la UNAM conoció a un gran maestro de nacionalidad chilena:

 el maestro Hernán Lavín Serna, cuando entré a la facultad, me decía; oye Eduardo ya vi tus versos si tú te rasgas un brazo ahí salen ríos, salen peces, salen los manglares que traes dentro, yo no sabía de esta situación pero me agradó enormemente y comencé a trabajar, comencé a mirar hacia mí mismo y a través de esa introspección empecé a mirar lo que traía, a mirar mi infancia, mirar los árboles mirar la fauna, mirar los ecosistemas, la flora las aguas los ríos, la orografía, todo aquello que me era necesario para ir estructurando el primer poema…

 Por aquel entonces ya inscrito en el tercer semestre de la carrera ganó el premio nacional de poesía CREA 1998 con el antecedente de haber ganado 2 premios de manera autodidacta

 …cuando gané el premio nacional de poesía estaba en 3er semestre (de la carrera) y en el siguiente periodo me dije que tenía que tomar un taller de poesía con algún maestro que supiera de estas artes de la escritura, del arte de la palabra y me fui a inscribir con el maestro Federico Patán, el maestro me fue guiando y a la fecha seguimos trabajando, seguimos escribiendo.

 De su niñez Eduardo recuerda que al no tener una escuela en su comunidad de nombre La barra de Boca de en medio, ingresó a la primaria a los 10 años, cuando su familia cambió de residencia a Boca de lima en Tecolutla:

 yo era más grande que los otro chicos que tenían 7 u 8 años y lo que se enseñaba yo lo aprendía en un ratito y me desesperaba. Y así empecé en el gusto por la lectura que fue para mí maravilloso. Llegando a Boca de lima ya me inscribí en la primaria, Benito Juárez. Al terminar mi educación primaria me vine a la Ciudad de México donde vivía mi hermano al que le dije: oye yo quiero seguir estudiando, y acá estamos.

Predestinado al mundo de las letras, joven y apasionado lector, siempre alumno consentido de las maestras de literatura, publicó su primer libro en 1992.

 Recuerdo que cuando estaba en la escuela preparatoria no 1 de la UNAM la maestra de literatura me decía: Eduardo cuando tú leas 200 libros de poesía vas a leer hasta dormido, y yo le contesté: maestra creo que ya los rebasé.

 A pregunta expresa sobre la vocación más íntima que lo lleva a la poesía responde que no sabe si eso se hereda, pero destaca un antecedente familiar :

 me enteré que mi abuelo por parte de mi madre tocaba la jarana, el arpa y era el que aventaba los versos en los fandangos, esto decía mi mamá. No se sí creer en ello pero es un gusto muy especial que uno ya trae…así como el que va a ser pintor trae el gusto por los trazos por el color, por la esencia de las cosa, en la palabra creo que es más fácil, pues las palabras únicamente tienes que seleccionarlas y buscar el ritmo, colocarlas en el verso y después de ese verso vas haciendo más versos para conformar lo que es un cuerpo lingüístico que vendría siendo el poema y así vamos caminando en esto que nace por un gusto, por algo vienes marcado ya, así se me dio a mí la literatura, la poesía.

 El principio del proceso creativo del escritor.

Pablo Neruda. Ilustración de Fernando García Álvarez.

 …un proyecto de libro lo vas realizando como cuando realizas una tesis; tienes ya el marco, tienes ya el esqueleto para ir llenando después esos espacios con tu investigación. En el caso del poema a veces se te da, a veces lo piensas, decía Jaime Sabines que él tenía una idea y la maduraba y cuando la maduraba escribía el poema.

 Nos afirma que no hay un método constante en la creación.  

 Generalmente lo hago con un lápiz en hoja en blanco, pero en los últimos 10 años ya escribo en el celular: Te despiertas con una idea y empiezas a trabajarla y ahí la tienes, la guardas…, son notas que van saliendo y después las vas trabajando, a veces en esas notas no hayas conexión en la vida real y no lo haces (el poema) se te va y a veces sí vuelves al punto de esencia y es como van saliendo los poemas.

 El poeta Cerecedo nos cuenta que sus autores favoritos han ido cambiando a través del tiempo y a medida que se fue adentrando en el estudio de las letras.

Ramón López Velarde. Ilustración de Fernando García Álvarez.

 Un autor que me ha llamado mucho la atención es Federico García Lorca y que me sirvió como punta de lanza para escribir. Después de esa generación de poetas me vuelvo a los poetas mexicanos y es donde centré toda mi energía y toda mi visión para poder leerlos y poder comprender aquello que es muy importante para su obra y que de alguna manera esos reflejos se quedan en tus ojos y al mirar la hoja en blanco nada más tienes que ir trazando las palabras y se van quedando yo creo, esa es parte de la influencia. Otro autor importante fue Ramón López Velarde, me ayudó mucho a concentrar el ritmo del verso libre, el ritmo aquello que ya era chocoso para la poesía en prosa, el verso libre le fue dando esta libertad y esa salud al verso.

Nos confiesa que al descubrir los Versos del Capitán y la Barcarola de Pablo Neruda (publicado en el libro Residencia en la tierra) empieza la exploración de la obra del poeta chileno al que considera importantísimo para la poesía hispanoamericana y para la escritura mundial. Con el tiempo sigue descubriendo otros autores:

 ..escuchando “la hora nacional” descubrí a Octavio Paz: “dama huasteca ronda por las orillas, desnuda, saludable, recién salida del baño, recién nacida de la noche”. Cuando llegué a la preparatoria No 1 lo primero que hice fue ir a buscar Libertad bajo palabra conseguí el libro y empecé a leer a Octavio Paz. Así van cambiando mis autores, por ejemplo, en la secundaria Mario Benedetti fue mi poeta de almohada, luego van cambiando las posiciones, las circunstancias del lector y ya más grande conocí al padre de la poesía norteamericana que es Walt Whitman es donde ya mi fervor hacia la literatura, hacia la poesía se vio enfocado, allí me instalé y empecé a trabajar.

Posteriormente vienen José Lezama Lima y David Huerta. Voy buscando ese camino porque ellos escriben sobre la forma versicular, pero donde yo me instalo prácticamente es en la generación de poetas mexicanos que nacen a partir de 1950 y que son los poetas que actualmente están en la literatura y han hecho la literatura desde Silvia Tomasa Rivera hasta Jorge Esquinca que nace en 1959. Toda esa amplia gama de poetas de los 50 para mí es fundamental, ahí me instalé, es mi plataforma visual, mi plataforma rítmica.

 Cuestionado por la posibilidad de que exista algún tipo de afinidad con otros poetas nos menciona que pudieran ser:

Raúl Garduño Culebro poeta que nace en la Ciudad de México y se va a Chiapas y muere ahí mismo. Tenemos también a Efraín Bartolomé a José Luis Rivas, pero el poeta que nace en 1946, Francisco Hernández es el poeta fundamental, el gran monstruo de las palabras. Los 3 grandes poetas de Veracruz después de Salvador Díaz Mirón después de Rubén Bonifaz Nuño, son Francisco Hernández, José Luis Rivas y Silvia Tomasa Rivera, son los poetas que de alguna manera conviven en mí, conviven en mi obra porque parte de su obra se ha quedado en mí y yo al escribir tengo que sacar lo mío y a veces esos ríos de silencio, esos ríos de musicalidad se concentran en una página que vendría siendo el poema.

Después vienen los poetas de mi generación. Un lector, un escritor, un poeta sin sus autores es un vacío.

 A la pregunta acerca de la influencia de Rubén Bonifaz Nuño en su obra, confirma que el escritor fue su maestro y que realizó la tesis de licenciatura sobre el libro del profesor El manto y la corona y se extiende sobre la obra de Bonifaz Nuño:

Rubén Bonifaz Nuño, poeta

 uno de los grandes autores y grandes poetas que supo comprender y entablar de una manera Adal paralelismo que viene siendo la poesía de corte culto y corte popular. Tanto como José Alfredo Jiménez como Homero como Catulo supo llevar esas voces y conjugarlas y buscarlas en la literatura azteca que es también donde él ha abrevado y ha dado muestras de que así fue lo que él vio, él miró , él escuchó  y lo que le gustó.

Albur de amor es un libro importante publicado por el Fondo de Cultura, es la proximidad del don Rubén de corte coloquial de corte popular, como se instala él con una voz con un ritmo tan propio con un conocimiento que tiene de la cultura griega, de la cultura romana y de la cultura azteca como corren esos filtros para escribir de una manera próxima a la canción.

 Al citar a otros autores también importantes para él nos dice:

 …del grupo de los contemporáneos que para mí es la renovación de la poesía en América, son los que dieron la potencia y la frescura a la lengua española en México. No nos podemos olvidar de Villaurrutia, ese hombre tan fino, tan importante para la literatura mexicana con sus poemas con temas a la noche, a la muerte, al amor; José Gorostiza y Carlos Pellicer son poetas de la abundancia, los poetas del trópico; Gilberto Owen es otro autor interesantísimo e importantísimo de esa generación y Salvador Novo ahí van con toda esa maravilla, todos ellos ilustrados por Jorge Cuesta que era la línea ascendente, el equilibrio entre esas voces, también Bernardo Ortiz de Montellano. Esos poetas fueron para mí fundamentales y así como la generación de poetas de los 50 con Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, José Caballero Bonald, Carlo Barral, José Ángel Valente, a todos estos poetas yo los siento muy próximos como si los hubiera saludado. Conocí después de esa generación a Ángel González en la UNAM, un poeta que leí con enorme placer y tuve la posibilidad de platicar con él.

 El escritor Roberto Bolaño dice que admira a los poetas porque tienen una vida desmedida, llena de riesgos. ¿Cómo es la vida de Eduardo Cerecedo?

 … cuando uno es joven, todo lo que uno hace para escribir un poema, busca las posibilidades de que algo te lleve a rebasar el pensamiento que tienes y buscar otras formas para poder imaginar y hacer y escribir y ahí viene el tabaco y ahí viene la droga y viene el vino todo esto y yo creo que a eso se refiere el maestro Bolaño, pero creo que todo tiene un límite también, tiene un estar, entonces teniendo una mayor edad y seguir en esas vertientes pues ya prácticamente está uno fuere de lugar, para todo hay un momento.

Así la cátedra sobre poesía y el quehacer del escritor.

Ve la entrevista completa a Eduardo Cerecedo en el canal de youtube

Entrevista a Eduardo Cerecedo parte I – YouTube

 

 

 

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1 comentario

1 comentario

  1. Eduardo Cerecedo

    octubre 18, 2021 en 5:26 pm

    Gracias Fernando por la entrevista. Muy agradecido.

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Pet Sematary: El Dilema de la Muerte

«…moraleja en torno a la idea de la muerte y el duelo.»

Imagen de portada del libro Cementerio de animales.

Pet Sematary: El Dilema de la Muerte

Katerine Fontecilla Rosas

Reseña literaria

Stephen King nos sorprende con la que es una de sus obras más conocidas, Pet Sematary o como se le conoce en su traducción para el habla hispana Cementerio de Animales, publicada en 1983. En ella relata la historia de la familia Creed desde que decide mudarse a su nuevo hogar en las afueras de Ludlow, un pequeño pueblo de Maine, todos son felices hasta que Louis Creed encuentra al querido gato de su hija atropellado en la carretera y se ve metido en un dilema, dejar que su hija sufra por la muerte de su mascota, o escuchar las voces que lo llaman desde más allá de la valla de troncos, pasando las profundidades del bosque hasta el antiguo cementerio indio. Su mascota Church regresó a la vida, la cuestión es ¿bajo qué circunstancias había vuelto?

El objetivo de la trama es la de brindarnos una moraleja bastante macabra en torno a la idea de la muerte y el duelo. El momento en el que se vive la pérdida de un ser querido puede llegar a ser como una vorágine de emociones que nos inunda de tristeza, incertidumbre y desesperación, lo que puede llevarnos a rozar los límites de la locura y hacer hasta lo imposible porque todo regrese a lo que antes era, aun si eso significa ingresar en los terrenos más sombríos del mundo.

Quienes ya han disfrutado las letras de King, sabrán que puede ser algo complicado seguir sus páginas si no tienes algo de paciencia. El estilo de este autor es de un ritmo lento, preciso en los detalles y las descripciones que ofrece nos sumergen en sus escenarios, de tal manera, que casi se puede escuchar el rechinido de las puertas, oler el aroma de la madera y la tierra húmeda, así como sentir la frialdad del filo de un cuchillo atravesando la piel.

La intriga que me dejó la historia después de ver su última adaptación cinematográfica del 2019 fue la que me llevó a adquirir el libro, su ambientación, el desarrollo de los personajes y las tradiciones que se pueden observar, así como los seres mitológicos que forman parte de la trama son los que crean esta atmósfera tan tenebrosa, misteriosa y a la vez fascinante. A pesar de que el final del filme no fuera lo que esperaba, algo que por cierto el libro compensa bastante bien, no iba a quedar satisfecha hasta haber resuelto mis dudas, algo de lo que definitivamente no me arrepiento.

Pet Sematary se convirtió en uno de mis libros favoritos de este autor, el gran uso del suspenso funciona como un gancho que no te deja despegarte de las hojas, aun cuando parece que todo va bien, King aprovecha para mandarte un disparo de intriga que te recuerda que la felicidad nunca dura demasiado y que te mantendrá con los dedos clavados en la cubierta con los nervios al máximo, al punto en el que cualquier sonido que escuches te hará voltear para ver qué es lo que hay a tus espaldas.

Otro elemento que hará que quieras seguir con la mirada en sus letras, está en todos los misterios que se ocultan en los pequeños detalles dentro del desarrollo de los acontecimientos, tu cabeza estará constantemente llena de ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿qué sucedió?, ¿cómo llegó ahí?, surgirán cada vez más preguntas que si llegas al final, puede que descubras las respuestas, aunque también puede que no encuentres certezas.

A pesar de que antes de leer esta obra no frecuentaba mucho el género del terror, después de disfrutar Cementerio de animales, es seguro que me haré de otros escritos de Stephen King para disfrutar de la sensación de ser absorbida por el mundo que va creando en el papel, un mundo que te llama a indagar más allá de lo obvio, donde no hay un miedo momentáneo, algo que sea de un segundo, sino, un tipo de miedo que va creciendo con cada hoja que pasas y que puedes sentir como recorre toda tu espina vertebral por momentos, ese es el estilo del rey del terror.

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“La crónica francesa” (The French Dispatch)

«Esto no es una película convencional ..»

La crónica francesa” (The French Dispatch)

Gustavo Manuel Morón Celis

Reseña de cine

Revista ficticia establecida en el siglo XX, “The french Dispatch”, es una historia dentro de varias que narra las mejores publicaciones de exclusivos periodistas.

Para quienes gozamos del cine de autor, el nombre de Wes Anderson no es desconocido, al hablar de él estamos dispuestos a reconocer ese estilo que tiene para crear una película.

Establecer simetría perfecta dentro de un largometraje es la especialidad de este director, el cual tuvo que retrasar este hermoso proyecto hasta el 2021, debido a la pandemia, pero como es bien sabido a veces esperar vale la pena.

Al momento de comenzar el filme ya podemos detectar un ambiente estético característico en el que el director impone su estilo visual de planos horizontales con abundantes reminiscencias decorativas muy teatrales, esto acompañado por una paleta de color de tonos pastel y sonorizado con música tenue que comienza a seducirte al acompañar el primer plano secuencia en encuadres perfecta y absolutamente equilibrados que pasan frente a tus ojos.

El periodismo es médula principal en esta historia, diferentes artículos de interés popular en un ambiente francés, une a la crema y nata de redactores, enseñando sus trucos asi como vivencias, para entregar sus escritos a la revista.

La forma en la que nuestro querido Wes Anderson trata sus imágenes es delicada, así como cuidadosa conforme avanza la película, la manera en que hace un cambio a blanco y negro, te demuestra que el director llega a una cúspide al comparar otros trabajos. Así mismo la resolución de la nitidez se ha manipulado de acuerdo con la época para darle mayor credibilidad a las imágenes al remitirnos a las posibilidades técnicas de la fotografía de esos años.

Su juego con las tomas es claramente entretenido si es de tu agrado el arte, debido a que no solo ocupa un formato en live action, también incluye un poco de animación para darle peso a algunas escenas que no se podrían llevar a cabo sin la ayuda de las imágenes generadas por computadora. Su característica cámara estática está enriquecida por tomas a vista de pájaro (bird´s eye view) y paneos rápidos (whip pan) para enfatizar algunos momentos de su narrativa visual.

Pero no se confundan, esto no es una película convencional o caricaturesca en su totalidad, esto es arte cinematográfico, en donde podemos apreciar los planos grabados con cámara de mano dando dinamismo a la narración, acción que no es perceptible en muchas películas y cuando lo notas, agradeces al cineasta por tremendo regalo.

Aunque para ser sinceros, el hecho de que la narrativa principal esté rodeada por otras, llegando a ser lento para el espectador que no esta acostumbrado a este estilo de filmes, a su vez también es fascinante. Lo que hace funcionar a este largometraje, es la forma en que nos va presentando estas historias haciéndolo de manera ordenada, no están acomodadas de peor a mejor, solo nos muestran cómo van estableciendo conexiones entre sí, para poder entender cómo es que La crónica francesa y sus fascinantes artículos especializados funcionan de buena manera dentro de su mundo.

Algo que muchos directores hacen es repetir actores dentro de sus películas, por supuesto Wes Anderson no es la excepción pues tiene sus actore fetiche. Vemos las caras conocidas de Bill Murray, Owen Wilson, Adrien Brody, Tilda Swinton, Willem Dafoe, y nuevos rostros como el caso de Timothée Chalamet, increíblemente cada actor hace único a su personaje a pesar de haber participado en otros filmes del mismo director.

Curiosamente pudiera pasar como una película hollywoodense en su máxima expresión debido a su cantidad de estrellas, sin embargo, esta es una historia que raramente podemos encontrar dentro del mundo del cine. ¿Es difícil?, muy poco si eres un nuevo espectador en películas de esta índole, ¿pretenciosa?, no lo creo, al contrario, muy sutil para su especie.

A pesar de que tremendo pedazo de película se encuentre dentro del catálogo en una página de streaming (Star+) afectando su veracidad como cine de autor, no debe considerarse comercial, ya que puede ser uno de los mejores trabajos de este director en mucho tiempo.

Por último, si estudias, estudiaste o laboras en los medios de comunicación, periodismo, fotografía o algo que tenga que ver con el mass media, The French Dispatch, sin duda es una buena opción para poder comprender un poco de este universo, si no, como entretenimiento funciona perfectamente.

Y como lo dije, una buena película para disfrutar.

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El hombre de la cueva

Hay gente que no cree en el Diablo

Nuestros demonios. Ilustración de Fernando García Álvarez

El hombre de la cueva

Víctor Salgado B.

Hay gente que no cree en el Diablo. Algunos creen que su verdadera imagen es la del diablito de la lotería, otros dicen que es un charro negro o un caballero bien vestido, todo depende de dónde se lo encuentre uno. Pero el diablo existe, eso sí. Nunca lo he visto, nunca se me ha aparecido para comprarme mi alma, pero sé que existe. Y no soy el único que lo sabe; casi toda la gente del pueblo tiene la certeza de su presencia en este mundo. ¿Que cómo lo sabemos? Porque por mucho tiempo el Diablo anduvo por estos rumbos, haciendo maldades y causando tragedias. Desde entonces la gente, que ya se estaba olvidando de Dios, regresó a las iglesias; en las plazas se vendían a montones los rosarios y las estampitas de la Virgen, de los santos y de Cristo crucificado; todo mundo rociaba sus casas con agua bendita; y todavía así, el Diablo espantó a muchas personas y hasta se llevó varias almas buenas y malas.

Pero lo más raro (o espantoso) fue lo que le pasó a mi compadre Elpidio, al que ya dábamos por muerto. Sepan ustedes que, aunque mi compadre ya está muy viejo y acabado, nunca se le ha conocido como hombre mentiroso, y mucho menos loco. Sucede, pues, que un día andaba el hombre por la loma del cirián cuidando sus animalitos, cuando una chiva rejega se apartó de las otras y no la podía hallar. Luego de un rato de andarla buscando oyó que bramaba lejos, por el rumbo de las peñas. “Fregada chiva –pensó mi compadre–, ¿cómo fue a dar hasta allá arriba? Ora voy a tener que ir a regresarla.” Y se fue siguiendo los balidos del animal, hasta que llegó a un punto donde el camino se hace monte, trepó unas piedras grandes y alcanzó a llegar a una peña más o menos alta. Ahí ya no escuchó a la chiva bramar, así que afinó el oído tratando de encontrar una señal. No la oyó. Lo que sí oyó fue un rumor metálico que llegaba a través del aire del monte; era como si una pequeña campana repiqueteara sin detenerse. Mi compadre se dejó llevar por la curiosidad y se fue siguiendo aquel ruido extraño, que lo llevó hasta la entrada de una cuevita de tantas que hay por ese lado de la montaña. Se asomó al interior de la cueva y alcanzó a ver una lucecita que se tambaleaba. Al acercarse divisó la sombra de un hombre sentado en una mesa. Era un anciano que, apenas alumbrado por el resplandor de un candil, contaba un montón de monedas de oro, las cuales sacaba de un saco de tela, las contaba despacio, terminaba de contarlas, las echaba al saco, luego las regaba sobre la mesa y empezaba a contarlas otra vez.

–Oiga, Don –le dijo–, ¿qué hace usted aquí?

–Estoy contando mi dinero –le respondió el anciano.

–¿Y para qué lo cuenta tanto? Mejor gásteselo.

–Eso no va a poder ser, amigo. Yo ya no pertenezco al mundo de los vivos. Yo ya estoy condenado.

–¡Hombre! ¿Y cómo es eso?

–Debo decirle que mi historia es muy triste. Hace mucho tiempo yo era un hombre horrible; me gustaba el juego, las mujeres, la borrachera y, sobre todo, el dinero fácil. Un día que estaba jugando a la baraja con unos desconocidos se me acercó un retador, bien vestido, con unas espuelas de plata y con una bonita pistola grabada. Yo le quise ganar en la baraja las espuelas y la pistola, pero él ganó todas las partidas y yo perdí todo mi dinero y hasta mi casa. Luego me dijo “No se apure, señor, yo le devuelvo todo y además, como usted me ha caído bien, le doy todo lo que me pida”. Y yo, como no creí que fuera capaz de hacer tal cosa, le pedí las espuelas, la pistola y mucho dinero, tanto que nunca acabara de contarlo. Aquel que hablaba conmigo esa noche era el mismo Diablo. Me dio todo lo que le pedí y tanto dinero que ya no sabía ni dónde meterlo. Y esa fue la desgracia de mi vida. Yo podía gastarme toda una fortuna en una noche de parranda, pero no podía comprarles un pan a mis hijos porque el dinero se me quemaba en las manos y se hacía carbón. Y ahora estoy aquí, en esta cueva, condenado a contar mis monedas por toda la eternidad y sin poder gastar una sola.

Gráfica urbana en los muros de la colonia Escandón, CDMX. Foto de Fernando García Álvarez.

–Pues ya que usted no las puede gastar –le dijo mi compadre al anciano, luego de escuchar con atención su historia–, démelas a mí para comprarme alguna cosa: un caballo, un buen machete o un par de huaraches.

–Si yo a usted le doy una de estas monedas, una sola, jamás podrá salir de esta cueva. No, mi amigo, no sea ambicioso como yo lo fui. Vaya a su casa con su mujer y sus hijos, y convénzase de que ser pobre es lo mejor que le pudo haber pasado.

Mi compadre Elpidio salió de la cueva reflexionando sobre lo que el anciano aquel le había dicho. Bajó de la peña y cuando llegó a donde había dejado las chivas notó que la que se había perdido ya estaba de nuevo reunida con el rebaño. Agarró su camino y se fue para su casa. Cuando mi comadre Rosa lo vio llegar casi se muere de la impresión.

–¡Elpidio, sigues vivo! ¿Cómo es posible?

–¿De qué hablas, mujer?

–Hace tres años que no sabemos nada de ti.

–¡Cómo que tres años! Si me salí a cuidar las chivas hoy en la mañana.

–Te lo juro por Dios, Elpidio. Hace tres años, el último día que saliste de esta casa, hubo un derrumbe allá en la montaña. La gente que fue a buscarte encontró tu rastro por esos mismo lugares, pero como nunca te hallaron, creímos que las piedras te habían sepultado…

Mi compadre no supo que decir. Entró en su casa, consultó el calendario y se miró al espejo. Efectivamente se veía más viejo que cuando salió de su casa.

Son muchas las historias que la gente cuenta sobre el diablo. Dicen que se llevó a Amalia Gorostieta, una muchacha muy bonita, hija de don Eusebio Gorostieta. Otros dicen que el Diablo causó la muerte del Padre Juvencio, cuando le espantó el caballo y éste lo tiró sobre una piedra. Y hubo un tiempo en que se volvió tan cínico y descarado Satanás, que muchos juran haberlo visto en las fiestas del pueblo, en las peleas de gallos, en las corridas de toros, en los bailes y hasta en algunos velorios. Doña Josefina Gonzaga (a la que le decíamos de cariño “tía Chepa”) un día se lo encontró en la salida del mercado, y, aunque estaba sola la pobre viejita, no le tuvo miedo. Le dijo: “Pinche diablo, déjanos vivir en paz. Ya no nos estés chingando”. Y desde entonces el diablo ya no volvió a aparecerse por el pueblo. Todos dicen que cuando murió tía Chepa se fue derechito al cielo.

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