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Educación

Cinco factores para conservar el amor

Un varón de estructura obsesiva vivirá una idealización de la mujer…

Nacimiento en barro negro de Antonio Eurípides de San Bartolo Coyotepec Oax.

Cinco factores para conservar el amor

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

Para la teoría psicoanalítica, la relación de pareja se establece dependiendo de la estructura psíquica y en función del rasgo materno que se capte a nivel inconsciente en la persona amada.

Así observamos que una mujer con estructura histérica buscará un hombre con más cualidades que su padre y mantener su deseo insatisfecho. Un varón con estructura histérica tenderá a considerar a su mujer como un objeto que le da realce, por lo que ella deberá ser seductora, brillante, envidiada; si no es así, se convierte en un objeto despreciado.

A su vez, un varón de estructura obsesiva vivirá una idealización de la mujer y buscará mantenerla en una jaula de cristal, fuera de todo alcance.

Un sujeto perverso (violadores, pederastas, etc.) oscilará simultáneamente entre tratar a su mujer como una virgen santa o como una prostituta despreciable.

Sin embargo, aun, dentro de esas limitaciones, el ser humano se da cuenta de que se es feliz cuando se ama, no cuando se es rico, culto o sano. Por ello busca amar cada día más y de mejor manera.

¿Qué hacer para que perdure el amor?

Juan David Nasio[1], psicoanalista argentino radicado en Francia, sostiene que la crisis es inherente a la naturaleza de la pareja. Así escribe: “El problema no es evitar las crisis sino aprender a superarlas para luego encontrarse apaciguados, vueltos hacia horizontes más serenos”.

Y menciona cuatro factores fundamentales para que dure el amor:

1.- Entendimiento sexual

La satisfacción sexual es muy importante para el equilibrio psíquico de cada uno de los integrantes. Si no es gratificante, afecta la unión de la pareja.

Nasio[2] insiste en que una mujer insatisfecha sexualmente es una mujer insatisfecha afectivamente, por lo que debe haber una actividad sexual con regularidad aunque no exista la pasión del inicio. Lo dice de este modo: “Largos periodos de silencio sexual son nefastos para la pareja”, y recomienda combinar esa regularidad sexual con situaciones inesperadas y fantasías para incrementar el deseo.

Apoyándose en Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, Nasio[3] afirma que debe haber una dependencia sexual en la pareja: “Para que haya un entendimiento durable también hace falta que los dos sean mutuamente subyugados por el atractivo sexual del otro”.

El impulso sensual y el impulso tierno hacia la persona amada deben estar fusionados en la persona que ama.

En este punto es importante recordar que Freud[4] insistía en que muchos hombres “si aman a una mujer, no la desean, y si la desean, no pueden amarla”. Sucede que la mujer amada, al ser relacionada inconscientemente con la madre, se encuentra prohibida. Ésta es la razón por la cual algunos varones buscan tener fuera de casa un tipo de sexualidad distinto y más pasional que el que viven con su cónyuge o pareja.

Ya que el entendimiento sexual es un factor fundamental para el amor en la pareja, es importante que ambos cuiden también el aspecto físico, tanto en su cuerpo como en su arreglo, para sentirse bien consigo mismos al mismo tiempo que procuran agradar al compañero.

2.- Admiración recíproca

La persona amada debe ser la mejor en alguna actividad.

Nasio[5] lo expresa de esta manera: “Mi compañera debe ser la más intuitiva de la mujeres, la mejor bailarina de tango o, qué sé yo, la más temible mujer de negocios; y para ella, debo ser el más generoso de los hombres, el mejor de los padres…”.

El campo de actividad no importa; lo que es relevante es que cada uno de los miembros reconozcan en su pareja a alguien muy valioso en algún terreno: “¡Qué importa el objeto de la admiración! Lo esencial es estar orgulloso de su pareja, y recíprocamente, aunque sea a propósito de la más insignificante de las virtudes”.

Cuando no hay una parte de admiración por la persona amada se ha puesto el cimiento para voltear a ver hacia otro lado.

3.- Rituales

Son una fuerza que puede incrementar el amor. “Me refiero a los gestos cotidianos invariablemente realizados, siempre los mismos, cualquiera que sea el estado de ánimo: el beso al despertar, el cine de los jueves o el mercado del domingo a la mañana”[6].

Se trata de actividades en común de la pareja que son independientes de los sentimientos y hacen compartir la vida.

4.- Alternancia en los roles de la pareja

Frecuentemente se dice que la mujer debe desempeñar diferentes roles: esposa, madre, hija, cómplice, etc. El hombre, a su vez, los mismos en su identidad sexual.

Nasio[7] escribe: “Pienso, por ejemplo, que en ciertos momentos el hombre debe poder comportarse como un niño y mirar a su compañera como una madre, sin sentirse por ello inferior. Y, recíprocamente, la mujer debe poder conducirse como una niña con su compañero, sin sentir vergüenza”. Considera estas conductas como regresivas y necesarias para la salud de la pareja.

Me parece conveniente agregar a la lista un factor adicional -muy relevante- para mantener vigente el amor:

5.- Saber reconciliarse y pedir perdón

¿Qué hacer en caso de dificultades? ¿Quién debe pedir perdón?

Coincido con Mazzolari cuando dijo: “No el que se equivocó o el que tuvo razón pide primero perdón, sino el que más ama”. Por ello, el que más ama debe iniciar la reconciliación con una palabra, con una caricia. Eso hará que su compañero tenga un motivo más de admiración.

Otros autores resumen los factores para que perdure el amor en tres: pasión, ternura y compromiso.

 

El amor expande y limita

Debemos decir que, en términos realistas, el amor expande y agranda a la persona amada, pero también la limita.

¿Por qué el amor limita? Por el simple hecho de amar a alguien se limitan actividades, tiempos, otros amores, etc. Jacques Lacan afirma que el amor enajena ya que en muchas ocasiones se vive el deseo del otro.

¿Por qué el amor expande?  Nasio[8] lo dice así: “El amado es aquel que me procura la más embriagante sensación de vida y a quien insuflo la misma exaltación. En pocas palabras, el amado es la persona que hace surgir en nosotros lo mejor de nosotros mismos”.

[1] Juan David Nasio, Un psicoanalista en el diván, Buenos Aires, Paidós, 2001, p. 65.

[2] Juan David Nasio, ibid.

[3] Juan David Nasio, op.cit. p.66.

[4] Sigmund Freud (1912), “Sobre una degradación general de la vida erótica” en Obras Completas, Tomo V, Madrid, Biblioteca Nueva, p. 1712.

[5] Juan David Nasio, op.cit. p.66.

[6] Juan David Nasio, ibid.

[7] Juan David Nasio, op.cit. p.67.

[8] Juan David Nasio, ibid.

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2 de comentarios

2 Comments

  1. Dany

    marzo 15, 2021 en 5:46 pm

    Me gusta el título, factores para conservar el amor. Debo decir que me agradó el punto número 2, admiración a la pareja, el cual es muy interesante, darle el valor correspondiente.
    Por supuesto que la vida sexual es muy importante.
    Un saludo al equipo y en especial al autor del artículo.

  2. Luis Fernando Ulloa HOsking

    febrero 19, 2021 en 11:03 pm

    Muy interesante e ilustrativo texto.
    Pienso que es información básica que debería de ser considerada en los tópicos de Educación Sexual tanto en la escuela como de ser posible en el ámbito escolar.

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Educación

No existe el subconsciente

¡Te traicionó el inconsciente!

Ilustración de Fernando García Álvarez.

No existe el subconsciente

Para Freud, no existe nada debajo de la consciencia

El prefijo griego sub significa `abajo´

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

¡Lo traicionó el subconsciente! es una expresión que escuchamos con frecuencia. Y quienes la afirman creen que es una buena aplicación de un término psicoanalítico.

Sin embargo, el subconsciente no existe en la teoría freudiana.

De hecho, Sigmund Freud usó muy pocas veces la palabra subconsciente como sinónimo de inconsciente.

Era un término que se usaba en la psicología y psicopatología en esa época, es decir, antes de 1900. No obstante, el creador del psicoanálisis abandonó muy pronto su uso.

Únicamente dos citas en Freud

En su artículo “Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas”, redactado en francés en 1893, se encuentra una única cita. Allí escribe acerca del recuerdo de las impresiones psíquicas: “La imposibilidad de la eliminación es notoria cuando la impresión permanece en el subconsciente”[i].

En el libro Estudios sobre la histeria, escrito junto con Joseph Breuer de 1893 a 1895, aparece en una ocasión en el “Historial clínico de la Sra. Emmy von N.” en donde Freud habla de “fragmentos del complejo subconsciente”[ii]; aunque es preciso aclarar que el término subconsciencia o subconsciente es usado en diversas ocasiones en la llamada “Parte teórica”, pero que fue escrita por Breuer.

Rechazo del concepto y el término subconsciente

Muy pronto Freud rechaza el uso del término subconsciente. Encontramos en sus obras cuatro menciones específicas de rechazo:

1.En la interpretación de los sueños (1900)

Así en su libro La interpretación de los sueños lo dice tajantemente: “Debemos evitar la distinción entre supraconsciencia y subconsciencia, a la que es tan aficionada la literatura actual sobre las psiconeurosis, ya que esta distinción parece insistir precisamente en la equivalencia entre el psiquismo y la consciencia[iii].

2.En lo inconsciente (1915)

En su libro Lo inconsciente, Freud[iv] insiste al decir: “no nos prueba la existencia en nosotros de una consciencia segunda, sino la de actos psíquicos que carecen de consciencia. Podremos también rechazar la designación de “subconsciencia” por incorrecta y descaminada”.

Ilustración de Fernando García Álvarez.

3.En la conferencia “resistencia y represión” (1917)

En la decimonovena de sus Conferencias de introducción al psicoanálisis Freud[v] le dice a su auditorio: “Me gustaría oír de ustedes la admisión de que nuestras designaciones ` inconsciente, preconsciente, consciente´, son mucho menos perjudiciales y de justificación más fácil que otras que se han propuesto o han entrado en uso, como “subconsciente, paraconsciente, intraconsciente, y similares”.

4.En ¿Pueden los legos ejercer el análisis? (1926)

Para el descubridor del psicoanálisis, pues, no existe nada debajo de la consciencia lo cual es expresado por el prefijo griego sub (`abajo´), por lo que rechaza el término subconsciente.

De este modo en su libro ¿Pueden los legos ejercer el análisis? el médico vienés[vi] es sumamente claro: “Cuando alguien habla de subconsciencia, yo no sé si, tópicamente, mienta algo situado en el alma por debajo de la consciencia, o, cualitativamente, una consciencia otra, por así decir subterránea. Es probable que ni él mismo tenga una idea clara. La única oposición admisible es la que media entre consciente e inconsciente”.

Conclusión

Como hemos podido apreciar, Freud se opone abiertamente al concepto y al término subconsciente por lo que, cuando escuchemos que alguien nos diga: ¡Te traicionó el subconsciente!, podemos tener la certeza de que esa persona no ha leído con detenimiento al creador del psicoanálisis. Tendría que haberte dicho: ¡Te traicionó el inconsciente!

Aclaración

Con objeto de que haya más claridad, me he permitido escribir los términos de acuerdo con las directrices de la Real Academia Española: consciencia: ` percepción o conocimiento´ (es el sentido de la teoría freudiana); conciencia: `capacidad de distinguir entre el bien y el mal´ (sentido moral).

“El adjetivo correspondiente, en todos los casos, es consciente, y su antónimo, inconsciente. No son correctas las formas conciente ni inconciente[vii].

[i] Sigmund Freud (1893), “Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas” en Obras completas, Tomo I, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1976, p. 209.

[ii] Sigmund Freud (1893), “Estudios sobre la histeria” en op. cit., Tomo II, p. 89.

[iii] Cfr. Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis, Barcelona, Editorial Labor, 1971, p. 414.

[iv] Sigmund Freud (1915), “Lo inconsciente”, en op. cit., Tomo XIV, p. 167.

[v] Sigmund Freud (1917), “Conferencias de introducción al psicoanálisis” en op. cit., Tomo XVI, p. 271.

[vi] Sigmund Freud (1926), “¿Pueden los legos ejercer el análisis?” en op. cit., Tomo XX, p. 185.

[vii] Cfr. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico de dudas, Bogotá, Distribuidora y editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A., 2005, p. 158.

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Educación

Examen médico-psicológico sobre la relación amorosa

«…by-pass urgente de reencuentro.»

Marcha conmemorativa de la masacre estudiantil el 2 de octubre de 1968. Zócalo de la CDMX. Foto Fernando García Álvarez.

Examen médico-psicológico sobre la relación amorosa

“Check-up por siete especialistas”

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

¿Cómo se encuentra nuestra relación de pareja?

¿Cómo nos sentimos en el amor?

¿Puede hacerse un diagnóstico médico-psicológico sobre cómo nos sentimos con nuestra pareja?

Para hacernos un check-up sobre nuestra relación amorosa debemos acudir a siete especialistas. Esta revisión nos permitirá saber nuestras condiciones en esa tarea fundamental en la vida que es amar y ser amado.

Los especialistas a visitar son los siguientes:

1.Oftalmólogo: examinará la visión para detectar si nuestra pareja es mirada “con los mejores ojos” y que el sujeto revisado pueda ver más allá de las cosas negativas.

Si fuera necesario, prescribirá anteojos para mirar mejor las cualidades del otro o lentes de “contacto” más cercano.

2. Otorrinolaringólogo: revisará si el conducto auditivo tiene tapones que impiden escuchar claramente y sin distorsiones lo que dice nuestra pareja. En caso necesario, hará el lavado correspondiente para mejorar la escucha.

También inspeccionará la garganta para descubrir si las palabras se expresan de manera inadecuada por “irritación” y si se necesitan toques locales de cariño para que fluya la voz sin molestia.

Asimismo, detectará si no existe por ahí alguna afonía que implique que algo se esté callando.

3.Ortopedista: tomará radiografías de cuerpo entero para revelar si no hay fisuras o fracturas en la relación que impidan los movimientos amorosos y románticos adecuados y que no se tropiece al menor obstáculo.

Marcha conmemorativa de la masacre estudiantil el 2 de octubre de 1968. Zócalo de la CDMX. Foto Fernando García Álvarez.

4. Internista: medirá la temperatura para ver si es la indicada para la pasión que debe haber así como la presión arterial para vigilar si la ternura no está baja. Asimismo, deberá revisar el estado general que guarda la relación y, si está anémica, recetará vitaminas con una dosis alta de B12 para potenciar la fuerza amorosa. También podrá examinar con ayuda del dermatólogo cada rincón de la piel y observar si hay un recuerdo de la persona amada, casi como un tatuaje.

5. Cardiólogo: aplicará un electrocardiograma para localizar si las arterias no están bloqueadas de rencores y abastecen correctamente al corazón de amor, comprensión y perdón. Si es necesario recomendará un by-pass urgente de reencuentro.

6. Psicoanalista: comprobará si cada uno entiende las diferencias en la manera de ser de cada persona y la importancia especial de ser amada para ella y de amar para él. Si fuera necesario, podrá sugerir un tiempo individual para encontrarse a sí mismo en el diván y que como consecuencia se mejore la relación de pareja. Hará ver que el que más ama es el que debe correr al reencuentro en caso de dificultades y no necesariamente el que se equivocó.

7. Sexólogo: verificará si existe un buen entendimiento sexual sobre la base de que ella generalmente disfruta la sexualidad a través del amor y el romanticismo, y que él generalmente llega al amor a través del sexo. Enfatizará que hay que dedicarle tiempo a la intimidad ya que “cuando el sexo está bien, generalmente lo demás está bien”. Puede prescribir ejercicios en pareja, en caso necesario.

Tratamiento indicado en todos los casos:

Vasos llenos y mezclados de pasión, ternura y compromiso (son necesarios los tres ingredientes; si falta alguno será una bebida incompleta y carente de sabor). Pueden tomarse todos los que se deseen o gusten.

Fuente: en Internet circula un correo breve del que he tomado la idea general que he enriquecido y que inspiró este texto.

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¿Cómo se dice y se escribe: libido o líbido?

Se dice que es difícil definir el término libido…

Esperando al deseo en el Rule de la Ciudad de México. Ilustración de Fernando García Álvarez.

¿Cómo se dice y se escribe: libido o líbido?

¿Qué es? La libido es la energía psíquica sexual

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

Quizá, en diversas ocasiones, hemos escuchado decir que el alcohol incrementa la libido o la “líbido” o que alguien por las presiones o tensiones de la vida diaria la tiene disminuida.

 Aún profesionales de la salud o de la psicología y comentaristas en los medios de comunicación con frecuencia mencionan “líbido”.

¿Qué es lo correcto?

 La Real Academia Española[i] en el Diccionario panhispánico de dudas precisa que: “Es voz llana: [libído]”. Y añade: “No es correcta la voz esdrújula líbido, debida al influjo del adjetivo lívido (amoratado o pálido) con el que no debe confundirse”.

La razón es que libido proviene de la palabra latina libido, libidinis que significa: inclinación, deseo, voluntad; también sensualidad o liviandad, y antojo o capricho. En latín también se dice con “u”: lubido, lubidinis.

¿Qué significa?

 La Real Academia Española define en su Diccionario la palabra libido como: “Deseo sexual, considerado por algunos autores como impulso y raíz de las más variadas manifestaciones de la actividad psíquica”.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, declaró en relación con el término “haberlo tomado de A. Moll. De hecho, se encuentra repetidas veces en las cartas y manuscritos dirigidos a Fliess, y por primera vez en el Manuscrito E (fecha probable: junio de 1894)”[ii].

Se dice que es difícil definir el término libido. Catherine Desprats-Péquignot[iii] lo explica como: “Energía psíquica de las pulsiones sexuales que encuentra su régimen en términos de deseo, de aspiraciones amorosas y que, para Freud, da cuenta de la presencia y de la manifestación de lo sexual en la vida psíquica”.

Esperando al deseo en el Rule de la Ciudad de México. Ilustración de Fernando García Álvarez.

Energía psíquica sexual

 Aunque el psicoanalista Carl Jung concibió la libido como energía psíquica no específica en todo tipo de tendencias, Freud la entiende como “energía de todo lo que se puede englobar bajo el nombre de amor, al Eros de Platón. Freud llega a llamar libido a la energía del Eros”.

Ante la posición de Jung, Freud escribe: “El nombre de libido permanece reservado a las tendencias de la vida sexual, y únicamente en este sentido lo hemos empleado siempre”[iv].

Así, la libido es un concepto cuantitativo de una energía que puede aumentar, decrecer o desplazarse como ocurre en la sublimación de la creación artística o la actividad intelectual.

También la libido aparece como opuesta a otra forma de energía no sexual.

Jacques Lacan rechaza una única forma de energía vital como afirmaba Jung. Sostiene, como Freud, que la libido es exclusivamente sexual.

La libido coincide con el eros de platón

Freud se refiere frecuentemente en sus obras al Eros de Platón. Ve este concepto del filósofo griego muy cercano a la pulsión sexual.

En su libro Tres ensayos de teoría sexual evoca la fábula que Platón en su obra El banquete (385-370 a. C. aprox.) pone en boca de Aristófanes: “La división en dos partes del ser humano, que desde entonces aspira incesantemente a volver a encontrar su mitad perdida para unirse a ella. A Eros, el Amor, Platón nos lo muestra como el deseo, siempre desprovisto y siempre en busca de lo que pueda apaciguarlo, satisfacerlo, yendo sin cesar tras lo que le falta para ser colmado”[v].

Freud señala que, de este modo, el psicoanálisis no ha creado nada nuevo y que el término libido coincide con el eros en cuanto a sus orígenes, manifestaciones y sus relaciones con el amor sexual.

Sin embargo, se niega a cambiar el nombre para que se reconozca su idea de la sexualidad ampliada, concepto que no es equivalente a genitalidad. Así escribe: “Aquellos que consideran la sexualidad como algo que avergüenza a la naturaleza humana y la rebajan son perfectamente libres de usar los términos más distinguidos de Eros y erótica (…). Nunca se puede saber hasta dónde se va a llegar de esta manera: se comienza por ceder en las palabras y luego se termina cediendo en las cosas”[vi].

Disfrute de la libido

Así pues, la libido es la energía psíquica sexual.

Pero más allá de la precisión en el concepto, lo importante es que los seres humanos disfruten adecuadamente su libido. Porque, si se me permite el buen humor, “lívido (pálido) se queda alguien si le disminuye la libido”.

[i] Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico de dudas, Colombia, Santillana, 2005, pp. 271 y 272.

[ii]Laplanche-Pontalis, Diccionario de psicoanálisis, Barcelona, Editorial Labor, 1971, p. 210.

[iii] Catherine Desprats-Péquignot en Roland Chemama, Diccionario del psicoanálisis, Buenos Aires, Amorrortu, 1998, p. 254.

[iv] Catherine Desprats-Péquignot, op.cit., p. 255.

[v] Cfr. Catherine Desprats-Péquignot, ibid.

[vi] Cfr. Catherine Desprats-Péquignot, ibid.

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