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Educación

Anorexia: enfermedad del deseo. El enfoque psicoanalítico

Se dice que el cuerpo expresa lo que la mente desea.

Ilustración de Fernando García Álvarez

Anorexia: enfermedad del deseo

El enfoque psicoanalítico

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

“En la anorexia lo que debiera expresarse en palabras, aparece escrito en el cuerpo”

 

Hace algunos años nos enteramos de la muerte de dos modelos brasileñas por un trastorno alimenticio llamado clínicamente anorexia.

También, en ese entonces, se presentó en un noticiario una impactante entrevista a una chica que expresaba su angustia por su problema alimenticio y solicitaba apoyo de las diferentes instituciones oficiales dedicadas a la salud.

En ciertas publicaciones se sostiene que los trastornos alimentarios son provocados por la presión social de estar a la moda y por un ambiente de mucho estrés, señalándose que las personas más propensas a padecerlos son las que se sienten inadecuadas en la sociedad, que tienen una baja tolerancia a la frustración o un perfeccionismo muy elevado.

Esto ha provocado que algunos países tomen medidas para evitar que las modelos sean mujeres muy jóvenes y de poco peso.

Diferencia entre anorexia y bulimia

Debemos tener claro que en la anorexia la pérdida de peso es autoinducida; es decir, es provocada por evitar alimentos.

Cuando se consumen, se tienen conductas compensatorias como exceso de actividad física, uso de laxantes y diuréticos, etc.

Por el contrario, las personas bulímicas comen grandes cantidades en periodos cortos, teniendo falta de control sobre la alimentación durante ese momento, y compensando con vómitos autoprovocados, laxantes o diuréticos. En la bulimia, se come abundantemente sin apetito y, generalmente, a solas.

La teoría psicoanalítica sobre la anorexia

Para el psicoanálisis lacaniano se trata de un síntoma que puede presentarse en hombres y mujeres, y en cualquiera de las estructuras clínicas (maneras de ser) que reconoce: neuróticos (histéricos u obsesivos), perversos o psicóticos. Sin embargo, debe mencionarse que se presenta con mayor frecuencia en mujeres de estructura histérica.

Puede entenderse mejor la anorexia a partir del concepto del deseo insatisfecho que Jacques Lacan desarrolló.

Generalmente una persona de estructura histérica buscará inevitablemente tener su deseo insatisfecho; por ello, si se busca colmarla, únicamente se provocará su rechazo. He aquí la razón por la que el novio o novia, de estructura histérica, generalmente prefieren una pareja que no los trata bien y rechazan a quien tiene detalles y los llena de atenciones.

Aunque parezca algo obvio que la anorexia es un síntoma, debemos enfatizar que esto implica para el psicoanálisis que hay un sujeto involucrado. En cambio en una enfermedad orgánica, por ejemplo en el caso de un virus, no hay implicación psíquica de la persona.

El síntoma psíquico (por ejemplo, una parálisis histérica, una anorexia o una bulimia) cumple una función de encubrimiento para evitar muchas veces un sufrimiento mayor[1].

En la anorexia se habla con el cuerpo

Normalmente un médico sana un síntoma orgánico mediante la correcta indicación de medicamentos. El problema empieza cuando atrás de un síntoma, como la anorexia, no hay factores externos, sino “algo que proviene del interior. Algo que le ocurre posiblemente a ese sujeto desde hace mucho tiempo, su infancia o su adolescencia, que quedó reprimido y desconocido para él”[2].

Generalmente la persona anoréxica tiene la convicción de que su padecimiento tiene un motivo actual y cree ser consciente de él. Sin embargo, esto no es así. Las causas son de origen inconsciente y tienen ancladas sus raíces en la infancia.

En la anorexia lo que debiera expresarse en palabras, aparece escrito en el cuerpo. Es decir, la persona anoréxica habla con su carne aquello que no puede decir porque le es inconsciente o le es muy penoso.

Se dice que el cuerpo expresa lo que la mente desea.

Cuando como “soy comida”

Muchas veces se le insiste a la persona anoréxica que coma; no obstante, es lo que no quiere hacer.

Para ella, a nivel inconsciente, “cuando como soy comida” equivale a cuando como soy devorada[3].

Entonces no come para no ser comida, para no ser devorada por el “Otro” (así llama el psicoanálisis lacaniano a la madre, padre o autoridad moral).

Al negarse a comer, busca mantenerse como una persona deseante, intenta así fabricar su ser. En otras palabras, intenta así ser ella misma.

Ilustración de Fernando García Álvarez.

Enfermedad del deseo

Lacan concluyó que la anorexia es un síntoma del deseo.

Juan David Nasio al referirse a la paciente anoréxica dice: “Quiere que la insatisfacción reine por todas partes, que sólo haya insatisfacción, tanto de la necesidad fisiológica como del deseo. La anorexia consiste en decir: <<No, no quiero comer para satisfacerme y no quiero satisfacerme para estar segura de que mi deseo permanece intacto […]. La anorexia es ese grito contra toda satisfacción y es un mantenimiento obstinado de la insatisfacción”[4].

Un bebé al ser amamantado puede quedar satisfecho en su hambre fisiológica, pero quedar insatisfecho en su hambre de cariño. La persona anoréxica no come porque cada vez que hacía una demanda de amor era atiborrada de comida, por lo que su deseo quedó reducido a la mera necesidad. Una boca atiborrada no puede emitir palabra alguna[5].

Por ello, si tenemos clara la diferencia entre la necesidad fisiológica y el deseo, podemos entender que el anoréxico “cuanto más sacie su hambre, menos podrá mantener despierto su deseo”[6]. Por ello ha llegado a llamarse a la anorexia enfermedad del deseo[7].

La anorexia es un deseo de nada. La persona anoréxica intenta poner distancia, crear una separación, para impedir que se le llene en contra de su voluntad. Lo que quiere es nada, nada en la boca. “Sólo quiere nada. Lleva al extremo la negación de la histérica a que se le colme, a que se  le satisfaga”[8].

En otras palabras, la anorexia es la única manera que se encontró para surgir como sujeto deseante fuera del deseo de los demás. Si deja de estar enferma sentirá que no es nadie. Así, por lo menos es anoréxica.

Tratamiento de la anorexia

Una persona anoréxica deberá ser tratada de manera multidisciplinaria por psicoanalistas o psiquiatras, médicos y nutriólogos.

Sin embargo, es conveniente mencionar que, de acuerdo con las enseñanzas de Françoise Dolto, el paciente puede mejorar significativamente si trabaja el modelado con plastilina o dibuja, ya que a través de las figuras creadas pueden descifrarse algunos aspectos inconscientes[9]. La razón es que esa creación es una manera de decir.

La importancia de hablar

La persona anoréxica es esclava de su no-decir, de lo que le es imposible decir; por ello, para el psicoanálisis lo importante es la capacidad de hablar. Así lo expresa Graziella Baravalle[10] sobre un caso: “Desde mi lugar de analista nunca le he sugerido que coma ni que engorde, sino que hable”.  

 

El método psicoanalítico

La cura analítica deberá permitir que la persona anoréxica transforme en palabras lo que actualmente expresa con el cuerpo.

Por ello, Nasio[11] escribe: “Es evidente que no hay peor actitud hacia un anoréxico que querer alimentarlo. Esto sólo reforzaría su protesta y su insistencia en conservar el deseo a cualquier precio, es decir, defender cueste lo que cueste el hecho de no estar satisfecho y querer preservar así su ser”.

El reto del psicoanálisis en pacientes anoréxicos es trabajar fundamentalmente en la escucha, para facilitar así el paso de una boca obligada a comer a una boca urgida a poner en palabras su sufrimiento[12]. La cura se dará por añadidura.

Criterios para el diagnóstico de la anorexia (según el dsm iii, 1980):

  1. Miedo intenso a engordar, que no disminuye a medida que se pierde peso.
  2. Alteración de la imagen corporal.
  3. Pérdida de al menos un 25% del peso original.
  4. Negativa a mantener el peso corporal por encima del mínimo corporal, según edad y talla.
  5. Ausencia de enfermedades somáticas que justifiquen la pérdida de peso.

 

[1] Cfr. G.Baravalle et al., Anorexia, Barcelona, Paidós, 1996, p. 16.

[2] G. Baravalle et al., op. cit., p. 18.

[3] Marcelo Hekier y Celina Miller, Anorexia-Bulimia: Deseo de Nada,  Buenos Aires, Paidós, 2005, p. 74.

[4] Cfr. G. Baravalle et al., op. cit., p. 11.

[5]  Cfr. G. Baravalle et al., op. cit., p. 20.

[6] Cfr. G.Baravalle et al., op. cit., p. 11.

[7] Cfr. G. Baravalle et al., op. cit., p. 39.

[8] G. Baravalle et al., op. cit., p. 49.

[9] Cfr. Marcelo Hekier y Celina Miller, op. cit., p. 32.

[10] G. Baravalle et al., op. cit., p. 49.

[11] Cfr. G. Baravvalle et al., op. cit., p. 11.

[12] Cfr. Marcelo Hekier y Celina Miller, op. cit., p. 13.

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2 de comentarios

2 Comments

  1. Lilia

    octubre 1, 2021 en 6:18 pm

    Muy interesante, motiva a investigar más. Gracias

  2. Luis Fernando Ulloa Hosking.

    junio 24, 2021 en 6:37 pm

    Buen artículo e información.

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Educación

¿Cómo se interpreta un sueño en psicoanálisis?

Al dormir “se relaja la censura, se ponen en escena ciertos anhelos reprimidos que no aparecen en la vigilia.»

Arte callejero en la Ciudad de México, foto de Fernando García Álvarez.

¿Cómo se interpreta un sueño en psicoanálisis?

Parte 1

“Después de un trabajo de interpretación

el sueño se da a conocer como un cumplimiento de deseo”

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

Siempre ha existido la curiosidad por descifrar los sueños. A lo largo de la historia se ha sospechado que quieren decir algo, que tienen un “saber”.

En la Biblia se menciona el caso de José que explica un sueño al faraón de Egipto sobre siete vacas gordas que son comidas por siete vacas flacas como siete años de abundancia a los que seguirán otros siete de hambre. Hoy en día existen numerosos libros en donde se afirman simbolismos de manera categórica: si soñaste esto significa que…

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, afirma que los sueños tienen un sentido y son la vía regia para acceder al inconsciente. Así lo sostiene en su libro La interpretación de los sueños, escrito hace más de ciento veinte años. Lo dice de este modo: “Fue en el invierno de 1899 cuando ante mí tuve al fin mi libro La interpretación de los sueños, postdatado para que apareciese como del nuevo siglo”[1].

¿Qué es interpretar?

Un aspecto fundamental en la cura psicoanalítica es la aportación de interpretaciones.

El psicoanalista interpreta cuando expresa algo que modifica algún modo de ver consciente y cotidiano del analizante (hablamos de analizante y no de paciente ya que la persona que analiza con ayuda del psicoanalista es la que está enfrente o recostada en el diván).

Freud distingue entre contenido manifiesto del sueño, que es lo que recordamos, y contenido latente, que es lo que llegamos a conocer con la ayuda de la interpretación psicoanalítica.

Es necesario interpretar el sueño manifiesto para hacer surgir el contenido latente. “Interpretar un sueño significa indicar su sentido […]. Después de un trabajo de interpretación el sueño se da a conocer como un cumplimiento de deseo”[2].

O dicho más adecuadamente, el sueño es el intento de un cumplimiento de deseo.

El sueño como cumplimiento de deseo

Para explicar el cumplimiento de deseo, como la operación esencial del trabajo del sueño, Freud[3] da tres ejemplos: “un sueño de hambre, uno de comodidad y uno de necesidad sexual. En el soñante, dormido, se anuncia una necesidad de comer, sueña con un soberbio banquete y sigue durmiendo. Desde luego, tenía la opción entre despertarse para comer o continuar su dormir. Se decidió por esto último y satisfizo su hambre mediante el sueño. Al menos por un rato; si el hambre persiste no tendrá más remedio que despertar. El otro caso: el soñante (es médico y) debe despertarse a fin de encontrarse en la clínica a cierta hora. Pero sigue durmiendo y sueña que ya está ahí, es verdad que, como paciente, y entonces no necesita abandonar su lecho. O bien por la noche se mueve en él la añoranza de gozar de un objeto sexual prohibido, la esposa de un amigo. Sueña que mantiene comercio sexual, no con esa persona, ciertamente, pero sí con otra que lleva igual nombre, por más que ésta le resulta indiferente”.

Al dormir “se relaja la censura, se ponen en escena ciertos anhelos reprimidos que no aparecen en la vigilia. Retorna lo reprimido en el sueño, que es la realización de un deseo reprimido que busca así su satisfacción, incluso en los sueños angustiosos”[4].

Arte callejero en la Ciudad de México, foto de Fernando García Álvarez.

 Una pesadilla

Ante la objeción de que no puede haber un cumplimiento de deseo en los sueños que producen angustia, en las famosas pesadillas, podemos mencionar lo que Safouan narra sobre un niño que soñaba repetidamente, con angustia, con un lobo que se paseaba afuera de su habitación. Enfrente dormía su madre. El padre había estado ausente varios meses por motivo de trabajo. “Bastó con que ese padre regresara a casa, y volviera al cuarto con la madre, para que las pesadillas desaparecieran”[5].

Es decir, el niño ya no necesitaba soñar un terrible lobo que lo separara de una relación excesivamente cercana a la madre, ya que el padre ahora cumplía adecuadamente la función paterna y ubicaba a cada uno en el rol que le correspondía. A pesar de la angustia que generaba el sueño, había un cumplimiento de deseo.

¿Todos soñamos?

Efectivamente todos soñamos; sin embargo, por el trabajo de la censura muchas veces no recordamos los sueños. Las personas menos rígidas los recuerdan más fácilmente.

 ¿Existen símbolos universales?

Para Freud existen significaciones colectivas que comparte todo mundo.

Sin embargo, precisa bien: “Pero al mismo tiempo quisiera advertir de manera expresa que no debe exagerarse la importancia de los símbolos para la interpretación de los sueños […] desechando la técnica que recurre a las ocurrencias del soñante”[6].

En el psicoanálisis no se trata de hacer un diccionario universal de símbolos o claves que permitiera traducir todos los sueños. Si no se han producido las asociaciones del analizante no es posible hacer una interpretación.

De hecho, Freud llamó “psicoanálisis silvestre” a la tendencia de realizar interpretaciones prematuras, mal elaboradas o realizadas cuando el analizante no estaba preparado para aceptarlas.

 

CONTINUARÁ

[1] Sigmund Freud (1899), ”La interpretación de los sueños” en Obras Completas, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1976, Tomo 4,  p. 5.

[2] Sigmund Freud, op. cit., Tomo 4, pp. 118 y 141.

[3] Sigmund Freud, op. cit., Tomo 23, p. 168.

[4] Cristina Fontana, Todo lo que nunca quiso saber sobre el psicoanálisis, Madrid, Editorial Síntesis, 2001, p. 42.

[5] Cristina Fontana, op. cit., p. 43.

[6] Sigmund Freud, op. cit., Tomo 5, p. 365.

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Educación

No existe el subconsciente

¡Te traicionó el inconsciente!

Ilustración de Fernando García Álvarez.

No existe el subconsciente

Para Freud, no existe nada debajo de la consciencia

El prefijo griego sub significa `abajo´

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

¡Lo traicionó el subconsciente! es una expresión que escuchamos con frecuencia. Y quienes la afirman creen que es una buena aplicación de un término psicoanalítico.

Sin embargo, el subconsciente no existe en la teoría freudiana.

De hecho, Sigmund Freud usó muy pocas veces la palabra subconsciente como sinónimo de inconsciente.

Era un término que se usaba en la psicología y psicopatología en esa época, es decir, antes de 1900. No obstante, el creador del psicoanálisis abandonó muy pronto su uso.

Únicamente dos citas en Freud

En su artículo “Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas”, redactado en francés en 1893, se encuentra una única cita. Allí escribe acerca del recuerdo de las impresiones psíquicas: “La imposibilidad de la eliminación es notoria cuando la impresión permanece en el subconsciente”[i].

En el libro Estudios sobre la histeria, escrito junto con Joseph Breuer de 1893 a 1895, aparece en una ocasión en el “Historial clínico de la Sra. Emmy von N.” en donde Freud habla de “fragmentos del complejo subconsciente”[ii]; aunque es preciso aclarar que el término subconsciencia o subconsciente es usado en diversas ocasiones en la llamada “Parte teórica”, pero que fue escrita por Breuer.

Rechazo del concepto y el término subconsciente

Muy pronto Freud rechaza el uso del término subconsciente. Encontramos en sus obras cuatro menciones específicas de rechazo:

1.En la interpretación de los sueños (1900)

Así en su libro La interpretación de los sueños lo dice tajantemente: “Debemos evitar la distinción entre supraconsciencia y subconsciencia, a la que es tan aficionada la literatura actual sobre las psiconeurosis, ya que esta distinción parece insistir precisamente en la equivalencia entre el psiquismo y la consciencia[iii].

2.En lo inconsciente (1915)

En su libro Lo inconsciente, Freud[iv] insiste al decir: “no nos prueba la existencia en nosotros de una consciencia segunda, sino la de actos psíquicos que carecen de consciencia. Podremos también rechazar la designación de “subconsciencia” por incorrecta y descaminada”.

Ilustración de Fernando García Álvarez.

3.En la conferencia “resistencia y represión” (1917)

En la decimonovena de sus Conferencias de introducción al psicoanálisis Freud[v] le dice a su auditorio: “Me gustaría oír de ustedes la admisión de que nuestras designaciones ` inconsciente, preconsciente, consciente´, son mucho menos perjudiciales y de justificación más fácil que otras que se han propuesto o han entrado en uso, como “subconsciente, paraconsciente, intraconsciente, y similares”.

4.En ¿Pueden los legos ejercer el análisis? (1926)

Para el descubridor del psicoanálisis, pues, no existe nada debajo de la consciencia lo cual es expresado por el prefijo griego sub (`abajo´), por lo que rechaza el término subconsciente.

De este modo en su libro ¿Pueden los legos ejercer el análisis? el médico vienés[vi] es sumamente claro: “Cuando alguien habla de subconsciencia, yo no sé si, tópicamente, mienta algo situado en el alma por debajo de la consciencia, o, cualitativamente, una consciencia otra, por así decir subterránea. Es probable que ni él mismo tenga una idea clara. La única oposición admisible es la que media entre consciente e inconsciente”.

Conclusión

Como hemos podido apreciar, Freud se opone abiertamente al concepto y al término subconsciente por lo que, cuando escuchemos que alguien nos diga: ¡Te traicionó el subconsciente!, podemos tener la certeza de que esa persona no ha leído con detenimiento al creador del psicoanálisis. Tendría que haberte dicho: ¡Te traicionó el inconsciente!

Aclaración

Con objeto de que haya más claridad, me he permitido escribir los términos de acuerdo con las directrices de la Real Academia Española: consciencia: ` percepción o conocimiento´ (es el sentido de la teoría freudiana); conciencia: `capacidad de distinguir entre el bien y el mal´ (sentido moral).

“El adjetivo correspondiente, en todos los casos, es consciente, y su antónimo, inconsciente. No son correctas las formas conciente ni inconciente[vii].

[i] Sigmund Freud (1893), “Algunas consideraciones con miras a un estudio comparativo de las parálisis motrices orgánicas e histéricas” en Obras completas, Tomo I, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1976, p. 209.

[ii] Sigmund Freud (1893), “Estudios sobre la histeria” en op. cit., Tomo II, p. 89.

[iii] Cfr. Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis, Diccionario de Psicoanálisis, Barcelona, Editorial Labor, 1971, p. 414.

[iv] Sigmund Freud (1915), “Lo inconsciente”, en op. cit., Tomo XIV, p. 167.

[v] Sigmund Freud (1917), “Conferencias de introducción al psicoanálisis” en op. cit., Tomo XVI, p. 271.

[vi] Sigmund Freud (1926), “¿Pueden los legos ejercer el análisis?” en op. cit., Tomo XX, p. 185.

[vii] Cfr. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario panhispánico de dudas, Bogotá, Distribuidora y editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A., 2005, p. 158.

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Educación

Examen médico-psicológico sobre la relación amorosa

«…by-pass urgente de reencuentro.»

Marcha conmemorativa de la masacre estudiantil el 2 de octubre de 1968. Zócalo de la CDMX. Foto Fernando García Álvarez.

Examen médico-psicológico sobre la relación amorosa

“Check-up por siete especialistas”

M. en T. Psic. Carlos Chávez Macías

¿Cómo se encuentra nuestra relación de pareja?

¿Cómo nos sentimos en el amor?

¿Puede hacerse un diagnóstico médico-psicológico sobre cómo nos sentimos con nuestra pareja?

Para hacernos un check-up sobre nuestra relación amorosa debemos acudir a siete especialistas. Esta revisión nos permitirá saber nuestras condiciones en esa tarea fundamental en la vida que es amar y ser amado.

Los especialistas a visitar son los siguientes:

1.Oftalmólogo: examinará la visión para detectar si nuestra pareja es mirada “con los mejores ojos” y que el sujeto revisado pueda ver más allá de las cosas negativas.

Si fuera necesario, prescribirá anteojos para mirar mejor las cualidades del otro o lentes de “contacto” más cercano.

2. Otorrinolaringólogo: revisará si el conducto auditivo tiene tapones que impiden escuchar claramente y sin distorsiones lo que dice nuestra pareja. En caso necesario, hará el lavado correspondiente para mejorar la escucha.

También inspeccionará la garganta para descubrir si las palabras se expresan de manera inadecuada por “irritación” y si se necesitan toques locales de cariño para que fluya la voz sin molestia.

Asimismo, detectará si no existe por ahí alguna afonía que implique que algo se esté callando.

3.Ortopedista: tomará radiografías de cuerpo entero para revelar si no hay fisuras o fracturas en la relación que impidan los movimientos amorosos y románticos adecuados y que no se tropiece al menor obstáculo.

Marcha conmemorativa de la masacre estudiantil el 2 de octubre de 1968. Zócalo de la CDMX. Foto Fernando García Álvarez.

4. Internista: medirá la temperatura para ver si es la indicada para la pasión que debe haber así como la presión arterial para vigilar si la ternura no está baja. Asimismo, deberá revisar el estado general que guarda la relación y, si está anémica, recetará vitaminas con una dosis alta de B12 para potenciar la fuerza amorosa. También podrá examinar con ayuda del dermatólogo cada rincón de la piel y observar si hay un recuerdo de la persona amada, casi como un tatuaje.

5. Cardiólogo: aplicará un electrocardiograma para localizar si las arterias no están bloqueadas de rencores y abastecen correctamente al corazón de amor, comprensión y perdón. Si es necesario recomendará un by-pass urgente de reencuentro.

6. Psicoanalista: comprobará si cada uno entiende las diferencias en la manera de ser de cada persona y la importancia especial de ser amada para ella y de amar para él. Si fuera necesario, podrá sugerir un tiempo individual para encontrarse a sí mismo en el diván y que como consecuencia se mejore la relación de pareja. Hará ver que el que más ama es el que debe correr al reencuentro en caso de dificultades y no necesariamente el que se equivocó.

7. Sexólogo: verificará si existe un buen entendimiento sexual sobre la base de que ella generalmente disfruta la sexualidad a través del amor y el romanticismo, y que él generalmente llega al amor a través del sexo. Enfatizará que hay que dedicarle tiempo a la intimidad ya que “cuando el sexo está bien, generalmente lo demás está bien”. Puede prescribir ejercicios en pareja, en caso necesario.

Tratamiento indicado en todos los casos:

Vasos llenos y mezclados de pasión, ternura y compromiso (son necesarios los tres ingredientes; si falta alguno será una bebida incompleta y carente de sabor). Pueden tomarse todos los que se deseen o gusten.

Fuente: en Internet circula un correo breve del que he tomado la idea general que he enriquecido y que inspiró este texto.

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